
Yo nunca discutí a Shyamalan como realizador cinematográfico. Y esta no va a ser la excepción. Si bien es algo de lo más flojo que hiso, el film tiene unos detalles a destacar que no se demuestran explícitamente en la pantalla si no que forman parte del lenguaje cinematográfico que posee este Hindú que se repitió en varias de sus películas y ese fue el que le dio el éxito en sus películas antecesoras. Primero podríamos destacar en que el salto fue abrupto al pasar de un genero al otro ya que su película antecesora narraba un clima de terror y suspenso mezclado con una atmosfera apocalíptica y ahora lleva al cine una película épica basado en el anime de Avatar: El Ultimo Maestro del Aire. Este salto no le resulto muy satisfactorio porque no tuvo la experiencia y el despliegue creativo y narrativo suficiente para contar una historia épica en una duración de pantalla convencional. Sin embargo, en la película se pueden destacar evidentemente ciertos rasgos y guiños peculiares de este director como los planos de larga duración, revelando el espacio en un mismo plano desde el comienzo de una pequeña batalla hasta el final de la misma, nunca interrumpiendole la continuidad espacial al espectador para que el sienta que está en la batalla misma. Hay varias escenas de estas características que crean una tensión progresiva electrizante en el espectador que lo mantiene atónito en su silla y le hace disfrutar a pleno la batalla, cuestión que no funcionaria si la escena fuese filmada en plano-contraplano que de esta manera existiría la posibilidad del salto de espacio y el espectador no aprehendería correctamente el area filmica y perdería esa espectacularidad de la escena. Volviendo a los guiños, hay momentos claves en el film en el que se revela evidentemente el estilo vigente del director, como la utilización delicada del fuera de campo, creación de atmosferas de terror y suspenso atreves del sonido, ese juego excelente que él tiene con los tiempos del relato como la dilatación del mismo para crear un estado permanente de intriga y tensión. Esos estados volubles que el realizador juega se encuentran latentes en todos sus films y su último audiovisual no fue la excepción. Algo para destacar del film, además de los efectos digitales excelentemente logrados, es el sonido. La perfecta armonización entre sonido e imagen denota una búsqueda pormenorizada para conseguir un efecto dramático que los realizadores quisieron imponer en su audiovisual, además que técnicamente esta impecablemente logrado; como la utilización de los recursos del volumen para reducir el espacio o expandirlo, la panoramizacion estable que permite imaginar de donde provienen esos sonidos de afuera del cuadro y la ecualización de todos ellos para darle un toque poderoso y eficaz a las acciones, en las escenas de suspenso, que no son muchas, y épicas.
El film presenta algunos altibajos constantes que a veces gusta y a veces no. La elaboración del guion no fue del todo acertada, si bien se trata de una narración simple y considerando que pertenece al famoso conocido cine mainstream (cine de masas), aun así el guion presenta imposibilidades de establecer equilibrio, perdiendo por momentos la línea dramática pero compensándolo en escenas sucesoras que tienen un alto nivel de dramatismo. Tal vez no se logro esa necesidad de persistencia del nivel de intensidad dramática que todo guion requiere para su correcta y fiel reproducción. Tal vez haya errado Shyamalan en realizar un audiovisual de este género, tratando de emular al señor Peter Jackson, y hubiera sido mejor seguir con su género pero mezclándolo con otros recursos pertenecientes a otros estilos audiovisuales, como el Drama, Melodrama, etcétera. Fuera de todo, Avatar: The Last Airbender, nunca aburre al espectador acostumbrado al cine comercial, es buena para pasar el rato aunque no merece análisis narrativos profundos como sus películas anteriores porque carece de factores que meriten ese análisis. Como antes dicho, como toda película de cine comercial, es entretenida, dinámica y versátil, utiliza un humor discreto en ciertos momentos, pero no se asemeja ni un poco a la filmografía anterior que el realizo. En cuanto a las actuaciones, sinceramente no me voy a referir demasiado porque no hay mucho que destacar y además no me gustaría comentar lo pésima que fueron. Sera que el guion, con un potencial tendiente al fracaso, poseía personajes tan mal caracterizados que esos efectos negativos fueron repercutidos en la actuación sumado a que los actores que utilizo Shyamalan carecían de experiencia y expresiones actorales claves no tan definidas, aunque de este torbellino de niebla densa voy a rescatar a Nicola Peltz que cautivo a varios por dulce rostro y lograba expresar ciertas emociones a través de sus ojos y ciertas expresiones que abatía cautelosamente la neblina y despejaba apenas las nubes negras que cubrían el film. Pero, oh sorpresa, el señor Millonario aparece escena pero creo que sus altos fondos económicos no fueron suficientes para comprarle un salvavidas a las actuaciones en general. Por lo tanto, el film se hundía a las profundidades del fracaso.