domingo, 5 de septiembre de 2010

The Last Airbender: El Nuevo Shyamalan ¿Un bache en su carrera o un proyecto mas?


Yo nunca discutí a Shyamalan como realizador cinematográfico. Y esta no va a ser la excepción. Si bien es algo de lo más flojo que hiso, el film tiene unos detalles a destacar que no se demuestran explícitamente en la pantalla si no que forman parte del lenguaje cinematográfico que posee este Hindú que se repitió en varias de sus películas y ese fue el que le dio el éxito en sus películas antecesoras. Primero podríamos destacar en que el salto fue abrupto al pasar de un genero al otro ya que su película antecesora narraba un clima de terror y suspenso mezclado con una atmosfera apocalíptica y ahora lleva al cine una película épica basado en el anime de Avatar: El Ultimo Maestro del Aire. Este salto no le resulto muy satisfactorio porque no tuvo la experiencia y el despliegue creativo y narrativo suficiente para contar una historia épica en una duración de pantalla convencional. Sin embargo, en la película se pueden destacar evidentemente ciertos rasgos y guiños peculiares de este director como los planos de larga duración, revelando el espacio en un mismo plano desde el comienzo de una pequeña batalla hasta el final de la misma, nunca interrumpiendole la continuidad espacial al espectador para que el sienta que está en la batalla misma. Hay varias escenas de estas características que crean una tensión progresiva electrizante en el espectador que lo mantiene atónito en su silla y le hace disfrutar a pleno la batalla, cuestión que no funcionaria si la escena fuese filmada en plano-contraplano que de esta manera existiría la posibilidad del salto de espacio y el espectador no aprehendería correctamente el area filmica y perdería esa espectacularidad de la escena. Volviendo a los guiños, hay momentos claves en el film en el que se revela evidentemente el estilo vigente del director, como la utilización delicada del fuera de campo, creación de atmosferas de terror y suspenso atreves del sonido, ese juego excelente que él tiene con los tiempos del relato como la dilatación del mismo para crear un estado permanente de intriga y tensión. Esos estados volubles que el realizador juega se encuentran latentes en todos sus films y su último audiovisual no fue la excepción. Algo para destacar del film, además de los efectos digitales excelentemente logrados, es el sonido. La perfecta armonización entre sonido e imagen denota una búsqueda pormenorizada para conseguir un efecto dramático que los realizadores quisieron imponer en su audiovisual, además que técnicamente esta impecablemente logrado; como la utilización de los recursos del volumen para reducir el espacio o expandirlo, la panoramizacion estable que permite imaginar de donde provienen esos sonidos de afuera del cuadro y la ecualización de todos ellos para darle un toque poderoso y eficaz a las acciones, en las escenas de suspenso, que no son muchas, y épicas.

El film presenta algunos altibajos constantes que a veces gusta y a veces no. La elaboración del guion no fue del todo acertada, si bien se trata de una narración simple y considerando que pertenece al famoso conocido cine mainstream (cine de masas), aun así el guion presenta imposibilidades de establecer equilibrio, perdiendo por momentos la línea dramática pero compensándolo en escenas sucesoras que tienen un alto nivel de dramatismo. Tal vez no se logro esa necesidad de persistencia del nivel de intensidad dramática que todo guion requiere para su correcta y fiel reproducción. Tal vez haya errado Shyamalan en realizar un audiovisual de este género, tratando de emular al señor Peter Jackson, y hubiera sido mejor seguir con su género pero mezclándolo con otros recursos pertenecientes a otros estilos audiovisuales, como el Drama, Melodrama, etcétera. Fuera de todo, Avatar: The Last Airbender, nunca aburre al espectador acostumbrado al cine comercial, es buena para pasar el rato aunque no merece análisis narrativos profundos como sus películas anteriores porque carece de factores que meriten ese análisis. Como antes dicho, como toda película de cine comercial, es entretenida, dinámica y versátil, utiliza un humor discreto en ciertos momentos, pero no se asemeja ni un poco a la filmografía anterior que el realizo. En cuanto a las actuaciones, sinceramente no me voy a referir demasiado porque no hay mucho que destacar y además no me gustaría comentar lo pésima que fueron. Sera que el guion, con un potencial tendiente al fracaso, poseía personajes tan mal caracterizados que esos efectos negativos fueron repercutidos en la actuación sumado a que los actores que utilizo Shyamalan carecían de experiencia y expresiones actorales claves no tan definidas, aunque de este torbellino de niebla densa voy a rescatar a Nicola Peltz que cautivo a varios por dulce rostro y lograba expresar ciertas emociones a través de sus ojos y ciertas expresiones que abatía cautelosamente la neblina y despejaba apenas las nubes negras que cubrían el film. Pero, oh sorpresa, el señor Millonario aparece escena pero creo que sus altos fondos económicos no fueron suficientes para comprarle un salvavidas a las actuaciones en general. Por lo tanto, el film se hundía a las profundidades del fracaso.


Lo que me llamo la atención en la película es que no abundan los efectos digitales a comparación con otras películas, nómbrese G.I Joe, Avatar, 2012, etcétera; si no que se utilizan en una frecuencia uniformemente distribuida, respetando un orden lógico que van creciendo progresivamente hacia el final, escenas en donde se revelan los verdaderos poderes del Avatar. Esta creciente intensidad de los poderes del Avatar, que se van revelando a medida que avanza el film, fue un acierto positivo del realizador y otro acierto muy relevante aunque es bastante implícito es el uso perfecto del ritmo cinematográfico, calculando minuciosamente la duración de los planos para crear un ritmo lógico y creciente, que va atrapando y preparando al espectador para la escena final que contiene una alta dosis y contenido dramático. Sin embargo, la escena final no funciona en su totalidad con la propuesta rítmica que género el realizador anteriormente. La escena final, si bien contiene mucha adrenalina y tensión, no llega a la exigencia del espectador que requiere ver una escena majestuosa e imponente, por lo tanto no coincide con la propuesta rítmica propuesta en las escenas anteriores. De todas formas, no deja de ser una escena digna de presenciar y analizar cuidadosamente los detalles de la espectacularidad del contenido. Elogiamos el sonido, ahora la fotografía que es excelente. Los colores, las tonalidades, los contrastes y la calidad de la imagen son factores que nutren la estética y contribuyen con el tono de la película. Simplemente, la fotografía es sublime. Sinceramente, me hizo a acordar en el tratamiento y forma de las viejas películas en el cual le restaban relevancia a la narrativa, es decir que las películas se basaban en argumentos simples pero la estética y la forma de tratamiento lo catalogaban dentro del cine clásico, que en la actualidad son objeto de estudio académico. De hecho, muchas películas de Shyamalan son argumentos simples y punzantes pero la forma y el delicado tratamiento personal que el realizador esboza sobre el audiovisual es el que le da el éxito y forma estética ideal a la película, y además es como una película puede ser considerada como tal. Si consideramos las películas con argumentos complejos que están filmados con métodos simples y sin destreza y recursos cinematográficos, como en los movimientos de cámara, planos y otros recursos propios del cine, podríamos decir que ese tipo de audiovisual se asemeja con la literatura ya que sería imprescindible el uso del dialogo continuo y la posición neutra de cámara para captar ese momento en el material fílmico para luego ser exhibido. Es decir, que ese tipo de cine carece esa explotación de los recursos audiovisuales para ser clasificada como ese arte. Esta película, aunque claro está, no se vincula directamente con los clásicos del cine que narraban historias simples pero tratadas audiovisualmente con una técnica formidable pero se podría relacionar indirectamente ya que posee una narración muy simple pero si le aúna todos esos recursos audiovisuales perfectamente logrados, nombrados más arriba, que son peculiares e inalienables a las restantes artes y que cada película clásica tiene su forma estética y cinematográfica ideal, el film podría encontrar su excelencia y su identidad para ser considerada cine. Y me parece que lo encontró. Yo lo veo con ojos de estudiante y futuro cinematógrafo, evidentemente los críticos lo ven con ojos de críticos que no ven más allá de lo evidente y no analizan los otros factores que conforman a un film, porque de hecho, ellos escriben para la gente y la gran mayoría no comprende todos estos elementos que le dan forma. Lo mejor es sentarse a ver un gran espectáculo cinematográfico y disfrutar al cine en cualquiera de sus formas. Seguramente, se puede disfrutar mucho con este film y aprovechar para visionar una gran propuesta estilística y una maravillosa conjugación de imagen y sonido para experimentar una gran atmosfera cinematográfica.